Los grandes vinos no lo son de casualidad. Ahora podrá comprobar que son muchos los factores que intervienen para que los vinos de la Denominación de Origen "Campo de Borja"estén situados en primera línea internacional. Para que tengan un lugar de honor entre las más cualificadas zonas vitivinícolas europeas. Una Denominación de Origen joven, nacida en 1980, pero que ha sabido recorrer con paso decidido y seguro el camino hacia la consecución de unos objetivos marcados por la calidad total en sus vinos y la conquista de los mercados nacionales e internacionales. La Denominación de Origen "Campo de Borja" la integran los términos municipales de 16 pueblos y está situada al noroeste de la provincia de Zaragoza, a 60 Km. de la capital, en una zona de transición entre las montañas del Sistema Ibérico y el Valle del Ebro, el río que acaricia su viñedo. El mismo que pocos kilómetros antes cruza una de las zonas vitivinícolas más importantes del mundo: Rioja.

El macizo del Moncayo omnipresente en toda la D.O. propicia la implantación de un microclima que influye notablemente, dando carácter a sus vinos. Es un clima muy continental, con influencia invernal atlántica cuya característica más destacable es el viento del NO, frío y seco . Y con influencia estival mediterránea. Los contrastes térmicos diurnos y estacionales son muy acusados, con temperaturas extremas. La precipitación es escasa, situándose en un promedio de 350 mm en zonas bajas y de 450 mm en zonas más elevadas. El relieve es una sucesión de altiplanicies de altitud comprendida entre los 350 y 700 m, de topografía suave con ondulaciones de muy amplia curvatura. La parte occidental se muestra más accidentada por la presencia de los contrafuertes del macizo del Moncayo.

Una de las características que más está influyendo en el conocimiento de la zona y que contribuye al buen cultivo del viñedo es el estudio de sus suelos. Los suelos que predominan en la D.O. Campo de Borja son suelos pardo-calizos y suelos de terraza, con pedregosidad media, buen drenaje, niveles medios de materia orgánica y ricos en nutrientes. También son dignos de reseñarse los suelos arcillo-ferrosos en las laderas más próximas al Moncayo, donde la pedregosidad es mayor. Constituyen suelos muy indicados para el cultivo del viñedo con producciones de calidad. La Denominación de Origen "Campo de Borja" tiene actualmente 6.270 hectáreas de viñedo registradas, que producen anualmente entre 20 y 25 millones de kg. de uva. Sus viñedos se cultivan tanto en formaciones de vaso como en espaldera, adaptándose así a las nueva técnicas de producción y asegurando una correcta evolución y maduración del fruto. Las variedades autorizadas por la DO. son: Garnacha, Tempranillo, Mazuela y Cabernet Sauvignon, en tintas y Macabeo y Moscatel en blancas.

Las constantes inversiones en tecnología, la implantación de modernos sistemas de elaboración, crianza, almacenaje y distribución, así como la formación continua y potenciación de los recursos humanos están posibilitando que nuestros vinos alcancen altos niveles de comercialización, encontrándose en cualquier parte del mundo. Aún así lo que más impulsa a nuestra Denominación de Origen es el empuje de los miles de hombres y mujeres de nuestros pueblos que, con cada nuevo día, ven renacer su ilusión por hacer más rico el legado de sus antepasados: Una magnífica comarca para el cultivo del viñedo.


La historia de los vino de la D.O. "Campo de Borja" está ligada indiscutiblemente a la historia de una comarca de la provincia de Zaragoza con gran tradición vitinícola desde antaño.

El propio Gustavo Adolfo Bécquer, que en el siglo XIX se alojó en el Monasterio Cisterciense de Veruela, situado en el extremo occidental de la D.O., fue testigo de la importancia del vino en la cultura de esta zona, pues hablo de el en sus cartas "Desde mi celda" y en otros artículos escritos durante su estancia en esta tierra. También su hermano Valeriano, pintor, inmortalizó algunas bodegas de la zona en varios de sus dibujos.
Es de suponer que, como en otros lugares de la península Ibérica, serían los fenicios quiénes introdujeron la vid y el vino en este territorio, aunque su cultivo se extendiera posteriormente, con la colonización romana, hace unos dos mil años. En época de dominio musulmán se produciría un cierto retroceso en cuanto a la superficie de viñedo y cantidad de vino elaborado, para extenderse de forma importante este cultivo tras la conquista de la zona por los reyes cristianos y, concretamente en Campo de Borja, con la llegada de la Orden del Castre a esta tierras, así como la extensión del cultivo del viñedo en todas sus posesiones.

Hasta la fecha, la referencia escrita más antigua que se conoce acerca de la existencia de viñedos en Campo de Borja, consta en la documentación estudiada en los archivos del Monasterio Cisterciense de Veruela y se refiere a las donaciones de las viñas de Magallón en 1203 bajo el abadiato de Raimundo Guillén, quinto abad de Veruela.
En el curso del siglo XIV, los abades de Veruela agruparon sus propiedades y añadieron el 2 de Julio de 1453 la compra de la Villa de Ainzón, con todos sus límites, pastos, aguas y viñas. Ainzón según consta en el archivo, interesó al abad Gabriel Serra para desarrollar el viñedo. Así, conocemos que Veruela poseía señoríos en: Alcalá, Litago, Vera del Moncayo, Bulbuente, Ainzón, Pozuelo, la granja del Río en Borja: y numerosos bienes en: Agón, Añón, Trasmoz, Magallón, Borja, Albeta, Tarazona, Fuendejalón, Pozuelo..
Hasta 1835 los monjes de Veruela mantuvieron contacto con los municipios de los alrededores rigiendo las parroquias que tenía el señorío, desarrollando la agricultura y la ganadería. Al abad Fray Martín de Vera se debe toda la renovación de las viñas de Ainzón.

Por lo tanto la influencia que tuvo el Monasterio de Veruela en el desarrollo de la vid fue muy importante, conservando, desarrollando y potenciando la viticultura que llega hasta nuestros días.

La historia sigue su curso y es en 1978 cuando se reglamenta la D.O. "Campo de Borja", con el objeto de conseguir para esta zona un reconocimiento al esfuerzo de sus viticultores y a la calidad de sus vinos, concediéndoles definitivamente en 1980 la DENOMINACIÓN DE ORIGEN para los vinos de "Campo de Borja", aprobándose los estatutos que la reglamentan.